Casi todas las tardes me meto en Google Imágenes y escribo "niño gordo", y con tan poca cosa paso el día. Veo unas cuantas fotos de niños gordos y me río mucho y me imagino que me los como y les dibujo mentalmente una nariz de lechón, y todo ello me provoca una alegría que me ayuda a sobrellevar la molicie de la vida contemporánea.

Aún así, los mejores niños gordos se repiten en las primeras páginas de resultados, y ya me conozco de memoria sus mofletes y sus papadas y sus facciones porcinas. Por eso, hoy he decidido innovar y añadir un término a mi búsqueda habitual: "NIÑO GORDO CHINO". Esperaba unir lo mejor de los dos mundos, los niños gordos y los niños chinos, a cuál más gracioso.

Creo que ha sido la mejor idea de mi vida, porque he descubierto a mi nueva inspiración, mi musa:

"MADRE, RELLÉNAME LA ESCUDILLA, QUE ME HE COMIDO TODO EL CONTENIDO DE LA ESCUDILLA PERO TODAVÍA TENGO MUCHA HAMBRE"

Ahí está. El niño más chino y más gordo que jamás ha habido. La criatura más bella sobre la Tierra. La esperanza de la humanidad. Dios te salve, niño gordo chino.

Intuyo por el trozo de comida pegado en su frente que se ha cansado del ritmo plomizo de la cuchara y ha decidido volcar el cocido directamente sobre su boca; y creo sinceramente que en ese ansia por comerse todo, el niño gordo chino simboliza como nadie el conocimiento humano, el gnosticismo y la Bauhaus.

Evidentemente, he investigado más en profundidad, y he dado con muchas más imágenes. Mostraré aquí sólo algunas, el resto las guardo para mí, para cuando la tristeza me asole y necesite consuelo.

"CÓMO PUEDO SER TAN PERFECTO, JODER, TENGO QUE DEVOLVER AL MUNDO TODO LO QUE LA NATURALEZA ME HA DADO. AUNQUE PRIMERO VOY A UNTAR NOCILLA EN ESOS DONUTS"

No hay nada que el niño gordo chino no pueda comerse. Su lustroso cuerpo es una maravilla genética que le permite deglutir 10 hectáreas de proteínas y grasa al día, lo cual equivale, como algunos sabréis, a 10 campos de fútbol llenos de choto y de magro. Parece ser que su familia no siempre puede proveerle toda la comida que necesita, pero en esos casos el niño gordo chino también puede comer baterías de móvil o compañeros de clase.

Para compensar semejante ingreso de calorías recurre normalmente al baile, y cuentan los que lo han visto que es el espectáculo más maravilloso que se puede contemplar. En algunas ocasiones, sin embargo, prefiere el deporte:

"FÚTBOLCESTO, NADA ES IMPOSIBLE CUANDO POSEES LA AGILIDAD DE UN PUMA. ¿ESO DE AHÍ ES UNA HELADERÍA?"

En una sesión hardcore de ejercicio llega a quemar un 0,13% de su grasa corporal, lo que supone aproximadamente la grasa corporal combinada de los habitantes de Baviera.

Pero no todo es bonito en la vida del niño gordo chino. Su evidente superioridad física, y por tanto mental, le ha llevado a desarrollar la idea de que los flacos son un estorbo, y que una gordocracia real es el único camino para el avance social. Hace ya meses que planea sobre su cabeza el proyecto de crear una súper-raza de gordos muy inteligentes y con conocimientos de Excel y bases de datos.

"¡QUEMEMOS LA MEN'S HEALTH Y LOS YOGURES LIGHT! ¡YOGURES LIGHT! ¿QUÉ SOMOS, DAVID DELFÍN? POR CIERTO, MADRE, RELLÉNAME LA ESCUDILLA, QUE SE ACERCA EL SEGUNDO ALMUERZO"

De hecho, el niño gordo chino ya viaja por el todo el mundo haciendo apología de la gordura y reclutando gente de hueso ancho. He obtenido esta imagen, de su reciente incursión al altiplano:

 "¡FAT CHILDREN RISE UP! ¡LA LORZA ES BELLA Y DOCE COMIDAS AL DÍA ES NUESTRA EXIGENCIA! Y... ¿ALGUIEN HA DICHO FRIJOLES CON DULCE DE LECHE?"

El único problema ahora para el niño gordo chino es el aislamiento. Ya sólo se relaciona con sus iguales, con las elites. Con los que están a su nivel:


Si viendo estas caras no deseáis seducir a una oriental, tener un hijo con ella y cebarlo con un embudo, es que no tenéis corazón.

Te quiero, niño gordo chino. 

Nunca pares de engordar.