El terror blandito

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Pensé que era un buen día para comprar una esponja y ahora voy a morir.

No quiero pecar de exagerado, pero la situación es compleja y turbadora y de poca risa. Esta mañana he pensado que ya iba siendo hora de sustituir mi esponja de baño, puesto que se encontraba reducida a un gurruño informe que no permitía una correcta utilización, y al final siempre tenía que recurrir a una frotación manual, sobre todo en la parte que comprende las ingles y los huevos por detrás hasta el culo, sin dar muchos detalles.

Así pues, he ido al supermercado y me he hecho con una esponja. Parecía una esponja cualquiera, graciosa incluso. He recuperado su envoltorio, es éste:


Como se puede observar, ofrece una "higiene divertida para los más pequeños", y a mí la higiene sólo me gusta cuando es divertida, no cuando es aburrida y sórdida y tiene que ver con cambiarse la dentadura y cortarse las uñas. Por otro lado, me he sentido bastante rebelde desafiando las leyes del marketing y comprando un producto del cual no soy target comercial, al no pertenecer a "los más pequeños". De hecho, me he sentido tan rebelde que me han entrado unas ganas irrefrenables de votar a UPyD, pero como no es día electoral pues no he podido.

Por si estos no fueran motivos suficientes para comprarla, la esponja tenía forma de gato pequeño sonriente. De gatete. De GATETE CHICO.
Un gatete bicolor, azul por un lado y rosa por el otro, con el terrible peligro de que un día laves al niño con el lado rosa y se te vuelva bujarras, o laves a la niña con el lado azul y se te vuelva puta, porque ya sabemos que en España el equivalente femenino de maricón es puta.

Acerca del incidente con Paraguay

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Nunca me ha gustado "explicar el chiste" a quien no lo ha cogido, pero allá vamos:

Hace poco más de una semana me vi involucrado en una turbia polémica de carácter internacional, después de protagonizar un sketch televisivo previo al partido España - Paraguay del Mundial de fútbol.

En dicho sketch interpretaba a Pedro M. Estuardo, un personaje contrario a la selección española, ataviado con gafas y nariz de plástico, que utilizaba desde el comienzo del campeonato todo tipo de malas artes para desconcentrar al equipo español. La idea era crear un personaje odioso y despreciable que diera el contrapunto a la euforia generalizada, un aguafiestas que provocaba rechazo y risa a la vez, debido a la pataleta continua, a lo absurdo, vil y desmesurado de sus actos.

Antes de otros partidos, llamó de madrugada al hotel de los jugadores para dar bocinazos, les insultó y descalificó repetidamente con datos falsos, dijo que España era el cuarto país de la península, que perderían con el Albacete juvenil femenino, que Del Bosque había trabajado mucho para elegir a los peores 23 jugadores entre cuarenta millones, que todos los goles españoles eran con la mano y en fuera de juego, se vistió con la camiseta de Honduras, desfiló con la bandera portuguesa, incluso había hecho vudú con un muñeco de Piqué para llevar la desgracia a la Roja. En este contexto, dos días antes del partido frente Paraguay, Estuardo decía que había apadrinado a una niña paraguaya, Zunilda, y a continuación la supuesta niña, con las mismas gafas y nariz del personaje (¿se puede hacer más obvio el esperpento?), aparecía en un lastimoso vídeo con el burdo objetivo de apenar a los jugadores españoles y que éstos se dejaran ganar por Paraguay.

El desembarco

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El día 15 de junio un privilegiado grupo de gente mayor descubrirá Yepes.

Cogerán sus bolsas de viaje llenas de pastillas de Sintron y, casi al alba, se embarcarán en un viaje de aventuras rumbo a Yepes. Sin que la sociedad civil española lo sepa, al menos 35 personas desoirán diversas indicaciones médicas y se plantarán con sigilo, muy a lo somarda, en la provincia de Toledo. Para descubrir Yepes.

Lo hago saber tras haber llegado a mis manos una documentación casi confidencial, dirigida en realidad a mi abuela y otros de sus congéneres. Se trata de un folleto publicitario - conspiratorio que he escaneado:




Cuando Alfredo Landa rompe a sudar

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Parece que ni los grandes mitos del cine se resisten a la llamada del dinero fácil. Lo descubrí (corroboré, más bien) hace poco, haciendo zapping entre la variada programación de Digital+. De pronto vi al gran Alfredo Landa en pantalla, y pensé "¿qué peli será esta? Veamos con cuál de sus grandes interpretaciones me he topado...".

Qué sorpresa no me llevaría, cuando, al pulsar el botón de Más Información, observé lo siguiente:




Cateto a babor: Cine X Gay. Muy bien. Como doy por hecho que no es un fallo de los magníficos profesionales de Sogecable, la cosa me intriga. Señor Landa, ¿qué trágicos avatares de la vida le han llevado a usted hasta algo tan sórdido? Y encima con José Sacristán también en el reparto, Dios santo, que es un hombre de Chinchón (a mi parecer es un dato que aporta dramatismo).

Aceite de masaje. Ni siquiera se han molestado en cambiar el nombre del film para el remake, Cateto a babor, ni siquiera han ideado uno de esos títulos graciosos del porno, qué te digo yo, un "La meto a dolor".

Ahí los dos, Landa y Sacristán, pecho contra espalda.

Y aún hay más confusión.

Mujeres con ADSL en el medio rural

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Hay veces, navegando por internet, en que me canso de leer el International Herald Tribune y el Physical Review Letters y me digo: "qué cojones, voy a ver unas brevazas y unos culacos". Y así sin más me introduzco en ese pequeño y depravado reducto que son las páginas porno, un gueto donde apenas novecientos millones de enfermos y marginales dan rienda suelta a sus fantasías más criminales.

Sucede que, en una hábil maniobra publicitaria, algunas de estas webs pornográficas han decidido tentar a los usuarios con encuentros sexuales cercanos a su domicilio. Es decir, localizan dónde se encuentra el ordenador en cuestión y a continuación muestran un anuncio personalizado del tipo: "Muchachas con ardor buscan macho en Barcelona". Ésto es muy útil y queda precioso si vives en sitios guays como San Francisco, Chicago o Tokio. Me imagino un banner diciéndote "Bitches in Minnessotta want some cipotes", joder, te lo crees, hasta puede que aparezcas en Minnessotta en busca de un poco de fucking.

Queda un poco más raro y hasta incoherente en otros lugares, sin embargo. Hace poco estuve en mi pueblo, allá en las sierras andaluzas, y, cuál no sería mi sorpresa al conectarme desde allí en una noche ociosa y descubrir la cantidad de jamonas que pueblan Jaén. He aquí unas capturas de pantalla reales (pinchando se amplían):

Intervalos nubosos en la península

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De vez en cuando tiene su cosa lo de madrugar:


Una nueva generación de viejales

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Con la llegada del año 2010 comienza un proceso inexorable de degradación de todos los nacidos en la década de los 70. Efectivamente: alguna gente de los 70 ya ha cumplido 40 añazos. 40 años, uno detrás de otro.

Sí amigos, esos hijosdeputa que antecedieron a la gloriosa generación de los 80 ya están entrando en la senectud. Hasta ahora os las dabais de jóvenes y dinámicos, ay, es que tengo treinta y tantos, nací en el setenta y pico, yo veía La bola de cristal, ay, mira cómo gestiono los asuntos, from the seventies, ay, yo tenía un walkman... Pues ya no, ya no sois guays, entráis en la cuarta década. Oléis a muerto.

A partir de ahora los infames miembros de la generación setentera empezarán a olvidar cosas, echarán (más) buche y a lo mejor un día amagan con bailar al ritmo de algún grupo de su época, yo qué sé, Los Brincos o Rafael Farina, y de pronto ¡bam!, a tomar por culo la cadera. Y por supuesto, compañeros de los 80, no les deis cucharaditas de puré ni les mulláis los almohadones, que nadie ayude al desfile de tarras que se nos viene encima. A lo mejor ahora les ayudan los Madelman o el puto Chanquete.

Parece ser que ya hay grandes colas con los primeros cuarentones de los 70, a las puertas de Seguros Santa Lucía, esperando para firmar un seguro de esos que pagas todos los meses y que, cuando la palmas, te costea el entierro y te ponen acolchadito el interior del cajón. Reconocedlo, ya lo veis venir. La hoz en el cogote.